Quién lo sostiene
Me llamo Ignacio de la Cruz y este círculo es mío.
No soy para todo el mundo. Soy para el hombre que ya dirige algo, que lleva años decidiendo solo y que no tiene dónde decirlo en voz alta.
Fundador
Ignacio de la Cruz
- Vive y trabaja en Granada
- Socio en dos compañías del sector AECO: arquitectura, ingeniería, construcción y operación
- Socio en una compañía del sector del ocio
- Creador en serie de productos y servicios
Monto este círculo porque quiero estar dentro de uno y en Granada no lo he encontrado. Empieza en septiembre de 2026, con doce plazas, en una sala del centro de Granada.
Vivo en Granada. Soy socio de dos compañías del sector AECO, arquitectura, ingeniería, construcción y operación, y de una compañía de ocio, y monto productos y servicios de forma bastante compulsiva. Eso significa que firmo nóminas, avalo, decido con información insuficiente y llego a casa con la cabeza en otro sitio, igual que tú.
Lo segundo que conviene que sepas es que no he sostenido un círculo antes. Este es el primero y lo digo aquí, en la página que más pesa cuando alguien decide, porque descubrirlo en el tercer encuentro sería bastante peor.
Lo que sí traigo es el protocolo, que está documentado y es público, y la posición desde la que se entiende el problema. Los doce primeros hombres van a construir esto conmigo, y de ahí sale la tarifa de fundador: es el precio de entrar en algo que todavía hay que levantar.
Qué hago en la sala
- Abro y cierro la sesión, y me encargo de que empiece y acabe a su hora.
- Reparto el tiempo, para que nadie se lleve veinte minutos por hablar más alto.
- Corto el consejo que nadie ha pedido, que es la intervención más frecuente del día.
- Sostengo el silencio, porque casi todo lo importante aparece en el segundo silencio y no en el primero.
- Nombro lo que el grupo está esquivando, aunque me cueste la simpatía de la sala.
- Derivo cuando lo que aparece es clínico, y lo digo con claridad en el momento.
- Contrato al especialista que conduce el trabajo corporal de cada encuentro y me encargo de que firme el mismo pacto de confidencialidad que los miembros.
- Traigo mi indicador y lo reviso delante de los demás, como todos.
Qué no hago
- No doy clase. No hay temario, ni ponentes, ni presentación.
- No hago terapia. No diagnostico y no trato.
- No conduzco el trabajo corporal. Esa sección la lleva cada mes un especialista distinto, porque no soy profesional del cuerpo y no pienso improvisarlo.
- No hago consultoría. No voy a decirte qué hacer con tu empresa.
- No hago de árbitro. El acuerdo de confidencialidad es entre ellos, y los conflictos entre dos miembros se resuelven entre los dos.
- No cuento nada de nadie, tampoco a otro miembro del círculo.
Por qué monto un círculo en lugar de apuntarme a uno
Porque en Granada hay círculos de hombres buenos que trabajan lo personal y clubes empresariales buenos que trabajan el negocio, y no hay ninguno que haga las dos cosas en la misma mañana. Quería estar dentro de ese, así que toca abrirlo.
La consecuencia es que este primer ciclo es tan mío como de los doce que entren. El protocolo lo pongo yo y funciona desde el primer día. Lo que se ajusta con el grupo, en la revisión de junio, es todo lo demás.
El trabajo corporal lo lleva otro
Los veinticinco minutos de cuerpo de cada encuentro los conduce un especialista invitado, según lo que toque en la sesión: un profesional de voz, de respiración, de movimiento o de trabajo corporal. Yo sostengo el protocolo del círculo y esa parte la hace quien sabe hacerla.
Cada especialista entra para su sección, firma el mismo pacto de confidencialidad que los miembros y se va. No participa en la ronda, ni en la cuenta, ni en el yunque, así que nadie de fuera oye lo que se cuenta en la sala.
Mis sectores, dichos de antemano
La exclusividad sectorial también me afecta. Tengo interés económico en AECO y en ocio, así que si tu negocio compite con una de mis compañías te lo digo en la entrevista y decidimos los dos, en lugar de descubrirlo en marzo.
La consecuencia práctica es que no voy a usar el círculo para hacer negocio, y que si alguna vez apareciera una operación entre una de mis compañías y un miembro, se pone encima de la mesa delante del grupo antes de firmar nada.
Por qué yo también traigo mi número
Porque un círculo en el que uno de los presentes está a salvo deja de ser un círculo. Participo en la cuenta y en el compromiso igual que los demás: digo mi indicador y lo reviso ante el grupo. Me quedo fuera del yunque, para no ocupar con lo mío el turno de ninguno de los doce.
Pendiente de completar
Faltan la fotografía y la cronología con años. Se editan en src/site.ts, campo facilitador, array trayectoria. En cuanto tenga contenido, este aviso desaparece y la cronología se pinta sola. Aquí no se escribe nada que no sea comprobable.
La prueba disponible
No hay testimonios todavía, así que júzgame por cómo escribo.
Un correo corto cada mañana, de lunes a viernes: decisiones que he tomado esta semana, cosas que lancé y no funcionaron con la cifra delante, y lo que voy aprendiendo mientras levanto el círculo.
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La entrevista la hago yo.
Cuarenta y cinco minutos, presencial en Granada o por videollamada, sin coste y sin equipo comercial de por medio.