La regla

Lo que pasa en la sala no existe fuera de la sala.

Se firma un NDA con obligaciones exigibles entre los doce, y es lo que permite poner encima de la mesa una cifra real, el nombre de un socio o el estado de una deuda delante de once hombres de tu ciudad. Es la única regla sin matices, y por eso tiene su propia página.


¿Qué firma exactamente un miembro?

Un acuerdo de confidencialidad multilateral, de duración indefinida, que firman los 12 miembros entre sí, yo como participante y cada especialista invitado. Cubre la identidad de los demás, todo lo que se dice en los encuentros y cualquier información sensible, personal o empresarial, conocida a través del círculo. Sigue vigente después de salir.

La palabra «pacto» suena a compromiso moral, así que conviene precisar: es un contrato. Tiene partes, objeto, duración, obligaciones y una cláusula penal cuantificada que se puede reclamar sin necesidad de probar el daño, que es exactamente lo difícil de probar cuando lo que se ha filtrado es una conversación.

El acuerdo es entre vosotros, no conmigo

Cada miembro se obliga frente a los demás miembros, de forma directa. Yo firmo el mismo documento porque estoy en la sala y porque también escucho, y no como garante, árbitro ni administrador del acuerdo. No respondo de lo que haga otro miembro con lo que oyó.

La consecuencia práctica importa y conviene entenderla antes de firmar. Si un hombre incumple, el perjudicado es el otro miembro y la reclamación va de uno al otro, con el documento firmado en la mano. Yo no medio, no instruyo expedientes y no reparto culpas: no es mi papel y montar un tribunal doméstico dentro de un círculo de doce lo destruiría.

Lo único que decido yo es quién sigue sentado en la sala. Es la parte que sí me corresponde, porque el grupo es mío y de eso vive el resto.

Qué cubre

  • Lo que cualquier miembro cuenta en la sala, con nombres o sin ellos.
  • La identidad del resto de miembros, dentro y fuera de Granada.
  • Los números, contratos, operaciones y decisiones de negocio que se compartan.
  • Lo escrito en el canal cerrado entre sesiones.
  • Lo que ocurre en las dos cumbres y en las comidas de círculo.
  • Lo que oiga un especialista invitado durante su sección, que firma el mismo texto.

Qué no cubre

Tu propia historia. Puedes contar lo tuyo a quien quieras y cuando quieras, siempre que no arrastres lo de los demás. Y puedes decir que perteneces a La Fragua si te apetece.

Tampoco alcanza a lo que la ley obliga a comunicar. Si en la sala aparece un riesgo cierto para la vida de una persona o el conocimiento de un delito perseguible con víctima concreta, actuaré como corresponde y lo diré en el momento, sin sorpresas.

¿Se puede hacer negocio entre miembros?

Sí, cuando las dos partes lo acuerdan de forma expresa. Lo que el acuerdo prohíbe es usar información de la sala sin el consentimiento de quien la contó. Con ese consentimiento delante, dos miembros pueden trabajar juntos, contratarse, invertir o presentarse a un tercero con toda la libertad del mundo.

Es la capa de networking del círculo y funciona en un solo sentido: el interesado pide permiso, y el otro dice sí o no sin tener que dar explicaciones. Un no no se discute y no se vuelve a preguntar.

Lo que no hay es networking organizado. Sin rondas de presentación, sin intercambio de tarjetas y sin referencias forzadas, porque en el momento en que un hombre sospecha que le están vendiendo algo deja de contar lo que importa. Quien entra con la intención principal de captar clientes se detecta en las primeras sesiones y se le invita a salir.

Los tres incumplimientos habituales

Casi nunca es una traición deliberada. Suele ser una de estas tres:

  1. La anécdota sin nombres. «Conozco a un empresario de Granada al que le pasó esto». En una ciudad de este tamaño, la anécdota sin nombres es una anécdota con nombres para quien sabe escuchar. Es la vía más frecuente y cuenta como incumplimiento.
  2. El comentario a la pareja. Comprensible y también prohibido. Lo tuyo, todo. Lo de otro, nada.
  3. El uso comercial sin permiso. Enterarte de que un miembro va a cambiar de proveedor y aparecer al día siguiente con una oferta que él no ha pedido. La misma oferta, preguntando antes, no tiene nada de malo. La diferencia entera está en el permiso.

¿Qué pasa si alguien lo rompe?

Dos cosas por separado. La primera: sale del círculo de forma inmediata y sin devolución de cuota, y eso lo decido yo. La segunda: la indemnización de la cláusula penal, que reclama el miembro perjudicado al que incumplió, porque el acuerdo es entre ellos.

No hay advertencia previa ni segundo aviso, porque la posibilidad de que exista una segunda vez es lo que impide que un hombre cuente lo que importa. Aporto el documento firmado y mi testimonio a quien lo necesite, y ahí termina mi participación.

Lo que esto significa en la práctica

Que La Fragua no publica su lista de miembros, no hace fotografías en las sesiones, no usa testimonios con nombre y apellidos sin autorización expresa por escrito, y no menciona a ningún miembro en redes sociales ni en el diario.

En el diario no aparece nada de la sala. Cuando el círculo lleve tiempo funcionando y haya algo que merezca contarse, se contará solo con autorización escrita de quien lo dijo.

Los datos que me das al presentar la candidatura son otra cosa y sí son responsabilidad mía: lo que hago con ellos está en la política de privacidad.

Cuándo lo puedes leer

El texto íntegro se entrega con la carta de admisión, antes de cualquier pago de cuota, y hay tiempo para leerlo con calma o para pasárselo a tu abogado. Si prefieres leerlo antes de presentar la candidatura, escribe a ignacio@circulodehombresgranada.es y te lo envío.

Esta página describe el acuerdo en lenguaje llano. El que obliga es el documento firmado.

La regla también me obliga

En el correo diario no aparece nada de la sala.

Un correo corto cada mañana, de lunes a viernes, y ni uno de ellos cuenta lo que se dijo en un encuentro, tampoco alterado ni sin nombres. Eso es lo que se compra aquí.

El correo diario todavía no está conectado. Si quieres estar en la lista desde el primer envío, escribe a ignacio@circulodehombresgranada.es con la palabra «diario» y te apunto a mano.

Sin publicidad y sin ceder tu correo a nadie. Baja de un clic en cualquier envío, según la política de privacidad.

Doce plazas, todas a tarifa de fundador.

La candidatura son diez minutos y dos preguntas. Si tiene fondo, te llamo en menos de una semana.